Seguidores
jueves, 29 de marzo de 2012
A veces duele
Promesas rotas, traiciones, mentiras... Todo esto y mucho más es lo que nos hace sentir ese dolor dentro de nosotros que nos mata poco a poco, nos hace estremecer de pies a cabeza e incluso provoca más de una lágrima. A veces sufrimos inecesariamente, no nos arriesgamos cuando vemos grandes oportunidades, nos escondemos con miedo a lo que pueda pasar, y luego nos arrepentimos de lo felices que hubiéramos sido de haber aprovechado esa oportunidad que nos dió el destino y no estaríamos siento ese dolor y esa angustia en nuestro interior que no nos deja dormir por las noches y nos produce pesadillas de las que nos despertamos jadeando y con la pulsación acelerada. Nos preguntamos: ¿y si hubiera podido sustitutir el dolor por felicidad? ¿y si me hubiera podido ahorrar todas esas lágrimas? ¿y si puediera contar como fue la experiencia en lugar de arrepentirme porque no me atreví a probarla? Sería bonito, ¿verdad? pues aún estamos a tiempo de cambiar las cosas, de no ocultarnos bajo la máscara del miedo y salir adelante, sí, nos tropezaremos, caeremos, nos equivocaremos, pero volveremos a levantarnos y a mirar hacia delante, sin miedo a lo que pueda pasar, sin miedo a los errores y al dolor. Porque la vida está hecha para cometer errores y aprender de ellos. Sí, puede que el dolor y el miedo pueda contigo más de una vez, pero hay que intentar que sean las menos veces posibles, aunque nos cueste un mundo, y sintamos como se nos eriza el vello de la piel. Hay que asumir que por muy preparados que estemos para las oportunidades que nos presenta la vida, a veces nos duelen los errores.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario