Seguidores

lunes, 30 de julio de 2012

Rabia

Rabia. Ese sentimiento que hemos sentido miles de veces y que no podemos controlar. Esa sensación de querer arrasar con todo lo que se nos pone por delante y aún así no tener suficiente. ¿Nunca habeís tenido esa sensación de querer que alguien desaparezca de vuestra vida por completo? ¿Nunca habéis conocido a esa persona tan sumamente estúpida que lo único que hace es incordiar? Pues así es como me siento exactamente. En serio, me dan ganas de dar dos guantazos a algunas personas que no hacen más que incordiar y molestar. Tenéis una vida bien bonita y propia, dejad de meteros en la de los demás, que cada uno es bastante consciente de lo que planea hacer con ella, así que dejad de decir tonterías y de inventaros cosas, porque no tenéis ni puñetera idea, ¿vale? vale. No hay cosa que me saque más de quicio que las personas así, tan estúpidas y cerradas de mente que tienen que meterse con otras personas para estar contentos consigo mismos y creer que son útiles a la sociedad. Pues os voy a decir una cosa que puede que os sorprenda: No lo sois, sois la cosa más patética que he visto nunca, y lo único que demostráis es lo bajo que podéis llegar a caer por un poco de atención, así que sinceramente, la gente así me dáis mucha pena. Pero mucha.

lunes, 25 de junio de 2012

Verano

Verano, esa época del año que tanto nos gusta, donde puedes hacer lo que quieras cuando quieras. No tienes que estar preocupado de si va a llover, a granizar o de si va a hacer mucho frío. Todos los días se presentan con un sol radiante que te ilumina la cara y te invita a pasar el mejor día de tu vida. ¿Tu mayor preocupación? Echarte crema cuando vas a la playa. ¿Tu mayor deseo? Hace lo que llevas esperando todo el año. No hay más, simplemente es así, la mejor temporada, cuando por fin puedes descansar de todo el largo y cansado año que has estado estudiando y trabajando sin parar, es tu descanso, el que te mereces. Es la época más querida por todos, lo único que tienes que hacer es salir, divertirte, viajar, explorar, soñar y por supuesto, vivir. Ves a la playa, a la piscina, a la montaña, coje un avión y ves a donde quieras, eres libre, puedes hacer lo que quieras. Conoce otras culturas, fotografía todo lo que puedas, sonríe a más no poder, consigue tus metas, llénate de alegría cuando consigas tus objetivos, así tendrás verdaderas historias que contar, y serán dignas de seer escuchadas. Nunca lo olvides; vive el verano, porque cuando termine, lo echarás de menos.

lunes, 18 de junio de 2012

Libros

Libros, esos objetos con hojas y tapas que tanto nos alegran con las miles de palabras que hay escritos en ellas. Son esas piezas que no pueden faltar en tu vida, que te ayudan a continuar, a alejarte del mundo, a adorar a personajes ficticios, a creer en historias que merecen la pena, a ayudar a creer en lo imposible, en que no todo está perdido y aún hay un rayo de luz al final del túnel... Son aquellos que no te dejarán de lado, que siempre estarán para ti, dispuestos a hacerte soñar y entretenerte con la historia impresa en sus páginas, de principio a fin, desde la primera palabra hasta la última. Nunca te decepcionarán, estarán en tus peores momentos, para sacarte una sonrisa y alejarte del mundo real, y para dejarte con ganas de comprarte otro cuando te acabas uno, o de comprar el siguiente de una saga. Hay gente que no le gusta leer, pero he de decir que la lectura es mi hobby favorito, siento pasión por leer, sin duda, es lo que más me gusta, me aleja del mundo para meterme en otro completamente distinto, uno que sí merece la pena, y del que no te cansas nunca, que te hace soñar he imaginarte a los personajes, como es su día a día, como se desenvuelven en la historia, como van afrontando los hechos que ocurren en ésta, y como terminan. Sin duda, es lo mejor, lo que más adoro. Siempre busco un momento para leer, aunque sea un simple capítulo, con eso me vale, aunque siempre me quedo con ganas de más, porque no hay cosa que más me guste que quedarme sentada o tumbada un día entero y sumergirme entre las páginas de un buen libro, y sentirme un personaje más, como si estuviera allí mismo, formando parte de la escena, imaginándome cada uno de los detalles de ésta... Sin duda, lo primero que me llevaría de mi casa serían mis libros, antes que el ordenador, los cogería todos y huiría con ellos, mientras los tenga, yo soy feliz. ¿No os encanta pasar todo un día de verano, relajados leyendo un libro que merezca la pena? A mí es una de las cosas que más me gustan, me siento genial, porque, quien tiene un libro, tiene un amigo.

lunes, 28 de mayo de 2012

Que le den al mundo


Que le den a la sociedad, que le den a las apariencias, que le den a los prejuicios, que le den a las pesadillas, que le den a los sueños rotos, que le den al mundo.
No merece la pena aguantar más tonterías, y más cosas que no merecen la pena ni ser escuchadas, total, ¿para qué? lo único que consigues es desperdiciar tu tiempo, cosa que por lástima, nunca se recupera. Por eso, ¿para qué vas a escuchar más estupideces? que les den a todos, tu tienes las riendas de tu propia vida, eres la persona que lo va a decidir todo, la que va a decidir lo que harás dentro de cinco minutos y lo que harás dentro de cinco años. No hay nadie más, y nunca hay que hacer caso a las malas lenguas, total, lo único que van a hacer es marear y enredar tus pensamientos, y eso ya lo hacemos nosotros solos, ¿no? ¿para qué vamos a dejar que los idiotas lo compliquen más? Bah, que les den, si no tienen nada que hacer y se dedican a meterse en la vida de los demás, ya han demostrado como son en realidad, bueno, lo que no son, porque lo único que demuestran es que no tienen vida propia, y tienen que succionar la de los demás para poder estar felices y contentos consigo mismos, pero, ¿a qué precio? Llega un momento en el que toda persona tiene un límite, y si ya estamos todos hartos de los malditos prejuicios y de esta asquerosa sociedad, y de que nos critiquen por la camiseta que llevemos puesta, ¿para qué vamos a seguir aguantando? Que le den al mundo, que yo ya paso de tonterías.

domingo, 15 de abril de 2012

Donde hubo fuego quedan cenizas...

Fue un bonito pasado a tu lado, muchas risas, muchas lágrimas, muchas aventuras, muchas historias... Pero todo tiene su fin. Bueno, mejor dicho, tú le pusiste fin. Al principio todo era perfecto; cuando nos conocimos no es que fuéramos "íntimos" precisamente, pero con el tiempo, éramos inseparables, éramos tú y yo, yo y tú, y nada más. Luego fuimos cogiéndonos cada vez más cariño y más confianza, llegamos a ser como hermanos, sólo con una mirada ya sabíamos lo que el otro pensaba, compartimos risas que sólo nosotros entendíamos, sonrisas que lo decían todo, e historias como para hacer un libro de mil páginas. Todo era genial, tengo que decir que esos años juntos fueron de los mejores de mi vida, porque estaba contigo, juntos, como siempre. Pero luego algo cambió... Tú. De repente todo fue distinto, ya no te comportabas como antes, y entre nosotros empezó a crecer una barrera que cada vez se hacía más fuerte. Dejamos de compartir tantas alegrías y tantas historias, cada vez hablábamos menos, e incluso dejábamos de contarnos las cosas, e incluso empezaste a mentirme. Al principio no me lo tomé muy a pecho, porque al fin y al cabo eran pequeñas mentiras, cosas que todo el mundo hace, pero luego se convirtió en mucho más que eso. Cambiaste de pies a cabeza demasiado rápido, empezaste a ir con otro tipo de gente y a hacerte demasido superficial. Al principio aguanté, resistí e intenté arreglar las cosas entre nosotros, pero la barrera cada vez era más fuerte... Llegó un momento en que lo dí por imposible, y quise hablar contigo de ello, pero de repente, justo ese día, te empezaste a comportar conmigo de una forma diferente, como antes. En ese momento pensé que quizá pudiésemos recuperar aquellos tiempos... Me equivocaba. Poco tiempo te duró la simpatía conmigo, menos del que yo quería, y ahí sí que ya no hubo marcha atrás, todo perdido. La barrera es demasiado fuerte para que se desvanezca, y has cambiado demasiado, más de lo que yo quisiera. Tú tienes tu vida, yo la mía. Sé que ahora no te van especialmente "bien" las cosas, por no decir fatal, a diferencia de mí, que por ahora no me puedo quejar, pero, aunque parezca cruel, es lo que te has buscado. Sé que parecerá tonto, estúpido, llamadlo como queráis, pero cada vez que hablo contigo, aunque sea la más insignificante conversación, tengo la sensación de que donde hubo fuego, aún quedan cenizas...

miércoles, 11 de abril de 2012

La pieza que sobra

¿Nunca habéis tenido esa sensación de que sobráis? ¿de que no pertenecéis a ningún sitio? ¿de que os quedáis fuera del círculo? ¿de que no téneis nada que ver? Yo sí. A veces tengo la sensación de que no pertenezco a ninguna parte, de que sobro, de que están conmigo por "hacerme un favor" o algo así. Y odio esa sensación, porque me han demostrado muchas veces que no es así, que me quieren de verdad, que significo algo para ellos, pero esque no puedo evitarlo, y no es una sensación agradable, la verdad. Sentir que no vales nada, que la gente no te aprecia, que no significas para algunas personas lo que ellas significan para ti... Es de la peores sensaciones que hay, por no decir la peor. Hay veces en las que pienso: "Si desapareciera, si me pasara algo, ¿quién se preocuparía por mí? ¿Quién derramaría lágrimas? ¿Quién removería cielo y tierra por encontrarme? " Y siempre pienso la misma respuesta: "Nadie, nadie se preocuparía." Por desgracia, siempre es así. ¿Sabéis lo que es sentirse como una mierda? ¿Que no vales nada? ¿Que la gente se aprovecha de ti? Dolor, dolor y más dolor. Soledad, tristeza y más lágrimas. No sé, odio esa sensación, de que todo se viene abajo, de que no valgo nada y no le importo a nadie, como si fuera invisible, como un fantasma y la gente pudiera atravesarme fácilmente, ser transparente... A veces me ha gustado esa sensación, de tranquilidad al fin y al cabo, de no tener que preocuparme, pero... Al final la odias. Saber que no le importas a nadie, que les da igual tu opinión y todo lo que digas de que no vales nada... Te dan ganas de desaparecer, de derramar lágrimas hasta que te duela la cabeza y ya no te quede más agua en el cuerpo. Es triste sí, pero así me siento.

miércoles, 4 de abril de 2012

El tiempo lo cura todo

Segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años... Dicen que todo se cura con el tiempo, que poco a poco la herida va cicatrizando hasta que se recupera completamente, pero, ¿de cuánto tiempo estamos hablando? Porque no se puede acelerar el paso de las cosas, cada una pasa porque tiene que pasar a su debido tiempo, sin prisas. Eso es lo malo, que el tiempo, cuando estamos pendiente de él, pasa muy despacio, como la aguja de los segundos de un reloj, parece que casi ni se mueve, aunque en realidad sí que lo haga, muy lentamente, sin apenas movimiento, pero sí que lo hace. Cuando nos hacen daño, se pasa muy mal, sientes una angustia por dentro y un sentimiento de traición que no te lo quita nadie, te arden los ojos y las lágrimas luchan cada vez con más fuerza por salir, hasta que finalmente ganan la batalla. Crees que ya nada tiene sentido, que han acabado con todo lo que te importa, que ya nada más merece la pena, que todo acabado y que todo lo que tenía sentido para ti se ha desvanecido sin dejar rastro. Y entonces piensas: "¿Qué hago ahora? Ya no me queda nada..." Pues aunque no lo parezca, sí que queda algo; el tiempo. Sí, parecerá raro, pero es el único antídoto a lo que nos pasa, el efecto va poco a poco, pero llega, y entonces te darás cuenta de que hay más cosas en la vida, de que no todo es sencillo, sí, pero que podemos con todo lo que nos echen encima y más, que somos fuertes, más de lo que imaginamos y de que no hemos nacido para acabar llorando en un rincón lamentándonos de nuestras desgracias, que el tiempo nos ayudará a superarlas, que es lo mejor para afrontarlas y salir adelante, porque el tiempo lo cura todo.